Carlos Tolentino y su apuesta por un teatro transformador

Reconocido director de teatro, cine, televisión y académico nos deja un inmenso legado e inevitable pena por su pronta partida. Lima en Escena les ofrece un breve homenaje…

Por: Rosana López Cubas

Conocimos al maestro Carlos Tolentino en la década de los ochentas. Años de guerra interna, de efervescencia del teatro urbano, el teatro de grupo, de una dramaturgia local preocupada por los sucesos de ese momento de nuestra historia reciente. Acudimos a ver al emblemático Grupo Telba, que en ese período bajo su dirección estrenó “El que se fue a Barranco” y “Calígula”. La primera de los autores peruanos Rafael León y Fedor Larco. La última, una excelente adaptación de la pieza de teatro de Albert Camus que la vimos en el colegio Los Reyes Rojos de Barranco. Dos piezas vitales en la historia del teatro peruano de esa época por la forma cómo abordó algunos pasajes de esa coyuntura socio política. El elenco: de lujo. Recordamos a la gran Milena Alva y a los hermanos Lértora: Jaime, Miryam, Gino. Las puestas dirigidas por Tolentino en esa etapa ya nos ofrecían su apuesta por un teatro innovador, social, político.

Pasaron los años. El maestro enrumbó a Italia y quien escribe estás líneas a Estados Unidos. Estuvimos fuera una década. A mi retorno, en el año 2010, Carlos que ya había regresado a nuestro país, se aprestaba a estrenar “Jarana”, adaptación de la obra del humorista Nicolás Yerovi. Una comedia musical que tiene como escenario a la costa peruana. “La música criolla como expresión popular mantiene su vigencia por sus grandes compositores que han escrito sobre ella y por el surgimiento de los nuevos talentos que la acercan a las nuevas generaciones. Su valor radica en hablar de emociones a todas las razas y clases sociales”, nos dijo a los días de estrenar la obra, visiblemente emocionado por la experiencia de trabajar un musical.

Durante una de nuestras charlas -unas en el café de la Alianza Francesa de Miraflores, otras en el café del Teatro Británico del mismo distrito- al rememorar los quehaceres teatrales de los 80 nos comentó: “una de las satisfacciones de mi etapa como director de teatro del Grupo Telba es el estreno de la obra “El que se fue a Barranco”, una pieza que nos hablaba de la coyuntura social de ese momento y la memorable “Calígula”. Fueron años efervescentes. Eran tiempos donde se forjaba un humanismo bajo el nombre de socialismo. El teatro es muchas veces un buen espejo de la realidad”. Lima en Escena, abril 2010.

Considerado un innovador de las artes escénicas, Carlos Tolentino estudió en la Universidad de Lima. Vivió durante una década en Italia. A su retorno al país continuó su carrera como director teatral y académico. Fue profesor en la Universidad de Ciencias Aplicadas (UPC) y en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Durante las cuatro décadas de trayectoria, estrenó un sin número de obras de teatro.

Entre las últimas obras que dirigió podemos citar: “La Golondrina”, del catalán Guillen Clua, inspirado en el ataque terrorista y homófobo del bar gay Pulse de Orlando (Estados Unidos), “Los ojos abiertos de ella”, escrita por la directora de teatro uruguaya Raquel Diana tras superar un estado de coma en el año 2000. “Japón” (2014) de Víctor Falcón, “Todos eran mis hijos” (2014), “Informe sobre la banalidad del amor” (2016), “El Plebeyo” (2017), una obra musical centrada en la vida de Felipe Pinglo, el gran representante de la música criolla peruana (1899-1936), “El tiempo de los anhelos” (2018), inspirada en el célebre cuento ‘Casa Tomada’, del argentino Julio Cortázar.

“Soy un director que no sólo pone en escena los conceptos del autor, sino que evidencio mis muchas posibles interpretaciones del mismo. Como decía el historiador italiano Carlo Ginzburg, “Quien piensa que la realidad es sólo lo que se toca, no entiende nada”. Creo que la forma de realización de la comprensión es la interpretación. Mi trabajo –mi interpretación- propone un lenguaje dialogado en la otra realidad o para ser más preciso usando una definición filosófica: en la búsqueda de otra hermenéutica”, nos señaló durante la entrevista sobre el estreno de la puesta en escena “Japón”.

Adiós e infinitas gracias a un amante del teatro, a un melómano consumado, a un soñador y humanista fuera de serie. Adiós al gran maestro y amigo: Carlos Tolentino. 

Los Olivos, setiembre del 2020.