Biblioteca Miguelina Acosta: escuela y refugio para las y los pequeños

Los niños y niñas que acuden a la Biblioteca Miguelina Acosta -nombre que hace honor a la primera abogada litigante del Perú que abogó por una educación laica- han transformado la vida de sus maestras, sus vecinos y su barrio

Ubicada en el Centro Histórico de Lima, la Biblioteca Miguelina Acosta nos abre sus puertas a través de sus gestoras Ana Karina Barandiarán y Vero Ferrari, quienes nos hablan sobre lo obtenido en estos dos años de labores con los niños y las niñas de la zona y la incesante necesidad de enseñarles a leer y escribir, en brindarles útiles escolares y tecnología para sus clases virtuales.

Dos años han pasado desde que Ana Karina Barandiarán y Vero Ferrari decidieron involucrarse en la creación y puesta en marcha de la Biblioteca Miguelina Acosta, un proyecto comunitario y autogestionado, en un periodo de pandemia y post pandemia, en el jirón Contumazá del Centro Histórico de Lima. Sin duda, los resultados de esta titánica labor saltan a la vista.

Ahora, observamos niños y niñas resilientes que han vivido de cerca las protestas. Saben sobre la coyuntura política. Participan activamente en todas las actividades de la biblioteca comunitaria. “Son inteligentes, líderes, artistas, estudiosas, competitivas y afectuosas, saben mucho de la vida, a veces más que nosotras, y nos han otorgado aprendizajes invaluables. Nosotras hemos aprendido muchísimo de ellxs y de sus realidades, y nos han transformado la vida, y también están transformando su barrio”, dicen Ana Karina Barandiarán y Vero Ferrari, quienes además nos ofrecen un paneo de los resultados y las necesidades de esta maravillosa y difícil labor.

Resultados de una activa y efectiva labor

Primero, que haya disminuido la violencia en el barrio. Antes de que empezáramos a trabajar aquí se podría decir que el Jr. Contumazá y sus calles aledañas eran ‘tierra de nadie’. Era una zona altamente peligrosa y con poca seguridad ciudadana. Las peleas y los robos eran frecuentes. El barrio está atravesado por una serie de problemáticas estructurales fuertes. Acá hay trabajo sexual, proxenetismo, comercialización de drogas, las familias peruanas y migrantes viven hacinadas en cuartos pequeños de casonas invadidas. Hay trabajo infantil, trabajo informal, madres solteras, abuso sexual, violencia de género y violencia contra las infancias y adolescencias. Y aunque algunos problemas estructurales han disminuido, como el consumo de alcohol/drogas en el espacio público, o el uso de las calles como urinarios o estacionamientos de autos, a pesar de ser una calle peatonal, otros continúan, porque están motivados por la pobreza y el abandono estatal.

Segundo, las infancias y adolescencias tienen un acceso limitado a sus derechos, por ejemplo, en el acceso a su derecho a la educación, encontramos un barrio con un alto índice de analfabetismo, deserción escolar y desinterés por continuar las clases, debido sobre todo a la urgencia por sobrevivir, a la falta de conocimientos de las madres sobre cómo matricular a sus hijos virtualmente, a la falta de tecnologías como computadora, internet y celulares, o a simplemente un espacio donde estudiar por lo pequeño de las viviendas.

Derecho a la educación

Encontramos niños y niñas de 7, 8, 9 años que no sabían leer ni escribir, que nunca habían ido al colegio, o que habían ido unos meses y luego habían desistido por las carencias económicas. En el acceso a su derecho a la salud, hay niños que necesitan atención odontológica urgente, lentes, exámenes de anemia y desnutrición, atención psicológica/psiquiátrica, terapias de lenguaje y una mejor alimentación.

Sobre su educación, nos hemos preocupado porque se matriculen todos, porque aprendan a leer y escribir, porque no le falten útiles escolares ni tecnología para sus clases virtuales, hemos mediado en situaciones de violencia que ejercían sus padres, o en formas de explotación infantil doméstica como asumir el cuidado de los hermanos más pequeños, que recaía sobre las niñas, y que les impedía estudiar, hemos ambientado el espacio para que puedan estudiar todo el año tranquilamente, con computadoras, internet e impresoras para que no gasten las mamás en impresiones, y los hemos apoyado en sus clases para que no se atrasen y puedan pasar de año.

Mejoras en la salud de los niños y niñas

Hemos hecho campañas de salud dental, les hemos obsequiado cremas dentales y cepillos. A algunos les hemos comprado lentes e incluso ropa y zapatos cuando veíamos que les hacían falta. Se les brinda el desayuno y a veces almuerzos cuando lo necesitan. Alguna vez hemos apoyado comprándoles balones de gas. Les hemos brindado talleres de arte, cine, pintura, teatro, música, canto para que puedan acceder a otras emociones. Asimismo, los hemos llevado a marchas para que participen activamente de los cambios sociales, y también a paseos a exposiciones, museos, ferias, sitios arqueológicos y juegos recreativos. Y muchas cosas más, porque la biblioteca se convirtió en una escuela y también en un refugio para las y los pequeños.

Perfil de líderes

Los niños y niñas de la Biblioteca Miguelina Acosta son resilientes. Han vivido cerca de protestas, por ejemplo, y saben mucho de la coyuntura política. Participan activamente en todas nuestras actividades, son inteligentes, líderes, artistas, estudiosas, competitivas y afectuosas. Saben mucho de la vida, a veces más que nosotras, y nos han otorgado aprendizajes invaluables. Nosotras hemos aprendido muchísimo de ellxs y de sus realidades. Han transformado la vida y también están transformando su barrio.

Nada nos detendrá

Siempre hacemos campañitas para poder reunir el dinero que necesitamos para darles desayuno, completar sus listas de útiles, ayudarles a comprar sus uniformes escolares, o para Navidad, pero en medio de eso tenemos que sacar de nuestros bolsillos o seguir insistiéndoles a nuestros amigos más generosos que nos apoyen. A veces puede ser agotador, a veces no tenemos ni un sol y llegamos con las justas al mes, porque no recibimos apoyo económico ni del Estado ni del privado. Pero nada nos detendrá.

Sí responden a nuestros pedidos, pero hay un techo que no logramos pasar. En promedio necesitamos dos mil soles mensuales para mantener activa la biblioteca, los talleres y los servicios, ya que los alquilamos. Dos mil soles al mes para una empresa mediana no es nada, pero para dos personas con trabajos más o menos precarios es un montón. Tenemos un Patreon, pero aún no llegamos a los mecenas necesarios para sostener los locales y servicios tranquilamente y mejorar la infraestructura y hacerle mantenimiento.

Crowfundings y voluntarixs

Podríamos trazarnos estrategias más agresivas, sí, solo que nos falta tiempo para todo, necesitamos más manos que nos ayuden a organizar campañas de donación, eventos de recaudación de fondos, crowfundings, y voluntarixs para ayudar a lxs niñxs en sus tareas y en las actividades artísticas y de recreación que organizamos.

Hemos tenido algunxs voluntarixs, pero cuando han encontrado trabajo se han ido, necesitamos una sostenibilidad de voluntarixs en el tiempo, y alguien que lxs organice también. Y si se puede más espacios, ojalá algún día alguien se anime a donarnos una casona que se convierta en un gran centro cultural feminista y diverso, abierto para todas las infancias y adolescencias, y en donde se pueda estar bien siendo unx mismx, sin miedos.

Sobre las gestoras

Ana Karina Barandiarán. Artista visual. Culminó sus estudios Artes Plásticas en la Universidad Nacional de San Agustín (Arequipa). Estudia la maestría de Historia del Arte Peruano y Latinoamericano en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Participó en diversas muestras colectivas y bipersonales en Lima y Arequipa. Es coordinadora y gestora cultural de la Biblioteca Comunal Miguelina Acosta.

Vero Ferrari. Además de periodista es lingüista y activista lesbiana. Fue presidenta del Movimiento Homosexual de Lima. Actualmente se dedica a la edición y comunicaciones.

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.