Roberto Cores: “Las imágenes perfectas no me producen nada”

Lleva alrededor de cinco décadas dedicado a la fotografía. No se ufana de ser “el fotógrafo”, sin embargo, todos aquellos que estamos en la vorágine del quehacer cotidiano en medios sabemos perfectamente quién es Roberto Cores.

Si bien Roberto ya no labora como fotógrafo en medios, desde el balcón de su casa, en lo alto de un edificio en Jesús María observa la plenitud de los atardeceres para imaginar su mejor foto. Lo mismo sucede cuando camina por su barrio y distritos aledaños. Espectador nato y profundo Cores toma su pequeña cámara y sale a retratar la urbe. La acaricia y la desnuda. Así, calles, casas, ventanas, pórticos, veredas, transeúntes, vendedores ambulantes, chicos caminando, madres, destacan en cada clic que realiza… Apreciados lectores, es para Lima en Escena un honor ofrecerles una breve charla con el fotógrafo Roberto Cores.

-Roberto… ¿Cuándo empieza tu relación con una cámara fotográfica?

-De niño. La cámara fotográfica llega a mis manos a la edad de los 7 años…

-Sin embargo la fotografía desde que abriste los ojos ¿Me imagino?

-Prácticamente. Desde pequeño tenía el concepto de la fotografía como objeto visualizado. Lo que comúnmente conocemos como fotos. En la salita del piano en casa era usual ver los retratos de la bisabuela Amalia, la tía Esther, de don Juan Saba y el retrato de Norita.

-Norita, un ser especial y emblemático en tu vida…

-Claro, mi tía entrañable, admirada y apreciada.  Fue la primera Reina de la Semana de la Vendimia de Tacna.

-En los sesentas, setentas, las casas o el común de las casas eran adornadas por fotografías familiares. En las paredes de la sala, el comedor, en los aparadores, en las mesas de centro… 

-Las fotos familiares de las cuales me hablas cumplían un rol. Además de un tema de adorno y estético eran objetos de compañía, objetos de recuerdos, un elemento cotidiano. Absolutamente distinto al rol de la fotografía o foto actual.

-¿Qué papel cumple una foto actualmente?

Con todos los méritos que tiene la foto hoy por hoy se ha convertido en un objeto de moda. Una práctica y una moda tardía en nuestro país. Todo el mundo toma fotos con un celular. Más allá de toda esta fiebre, de toda esta moda, existe un sin número de fotógrafos premiados y reconocidos, gente dedicada a la cámara en Argentina, en Brasil, España o Italia cuyos trabajos fotográficos son objetos de colección.

-Hay otros países más allá de Argentina, Brasil o España…

-Por supuesto. Te menciono a los que recuerdo. En México se trabajó la fotografía como testimonio, memoria, recuerdo y como disciplina artística. Te hablo de la foto objeto. Venezuela cuenta con extraordinarios fotógrafos surgidos en los años 30 y 40. La lista sigue… Aquí en Perú tenemos a excelentes fotógrafos de Arequipa, Cusco, Iquitos, Piura, Puno, Tacna… La fotografía peruana no solo se reduce a Martín Chambi o Mario Testino. Hay mucho más fotógrafos que destacar, visibilizar, y dar a conocer.

-La fotografía es un ejercicio global y se desarrolla en todos los estratos sociales.

-Claro. Ahora te dicen él o aquel es el mejor fotógrafo del mundo. Yo digo catana pues, porque tú no has visto las fotos de los miles, de miles, de miles de personas que tienen el teléfono y que fotografían segundo tras segundo.

-Hay concursos que permiten descubrir a los nuevos artistas de la fotografía contemporánea y no todos éstos están amarrados…

-Podría ser…

-La foto movida también está de moda…

-Yo tengo en mi Facebook unas fotos movidas. Las hice con una camarita pequeña. La uso actualmente y encuadra perfecto. Aplico toda mi técnica, sin embargo, registro escenas movidas.

-¿Tu técnica?

-Sí… Mí técnica es la NO técnica. Hasta el día de hoy no sé cómo conseguir la foto de lo que veo. No me incomoda. Tampoco me siento mal. Únicamente soy feliz al observar los atardeceres desde el balcón del edificio en donde vivo. Los colores me dejan absorto. Los naranjas, los celestes, los azules, los negros, son maravillosos. Fotografié estos atardeceres con el programa automático de mi cámara. Algunas fotos salen bien otras movidas.

-Y qué nos puedes decir de las fotos desenfocadas…

-Ese aire de desenfoque que tienen mis fotos es el resultado de querer probar lo que me ofrece la cámara. Es un ejercicio experimental. Lo que finalmente me interesa es la imagen.

-Las fotos perfectas. ¿Qué te producen?

-Usualmente nada. Manejan una extraordinaria técnica, un foco y abertura precisa, velocidad exacta, el tiempo de copiado impecable, todo perfecto, sin embargo, a mí no me dice nada. Las imágenes perfectas no me producen ningún sentimiento.

-Suele pasar…

-Casi siempre.

-Roberto tu casa es un espacio en donde cuentas con todos los elementos para crear… Objetos, cuadros diversos a lo largo y ancho, adornos…

-Mi mesa es una maravilla. Su ubicación es perfecta. Esta cerca del balcón. Me siento frente a ella y observo como los objetos cogen la luz solar conforme pasa la tarde y llega la noche. Un golpe de luz sobre las manzanas, los vasos, platos y demás objetos. Luego va corriendo sobre una pieza china, sobre mi dibujo tirado en la esquina. Esos momentos, esos instantes de luces fugaces las entiendo como fotografías, las entiendo como las mejores fotos que no hago. Son las grandes secuencias, pequeñas miradas que me da la luz, me da el espacio, me da el volumen, el color. Me inquietan, me emocionan.

Su historia en medios

-Roberto charlemos un poco de tu relación con algunos medios locales. Tienes una amplia y sólida trayectoria como fotógrafo de diarios y revistas.

-Empecé a trabajar en el diario La Prensa. Llegué a este medio por Ana María Maldonado. Un día en la playa de La Herradura me comentó que Alfredo Kato necesitaba una persona para que lo ayude en la página de espectáculos. Justo estudiaba en la Escuela de Periodismo de la Católica. Visité el diario y me quedé a trabajar con Alfredo.

-¿De qué año hablamos?

-De los sesentas.

-Te recuerdas de tus primeras imágenes…

-Claro, salí a caminar por el Jirón de La Unión y le tomé fotos a unas chicas que transitaban por esa calle. Ellas estaban en minifalda. En ese momento estas prendas estaban de moda. Así publiqué mi primera foto. Después hice fotos para espectáculos y para culturales.

-Luego empiezas en 7 Días…

-Me dieron tres páginas en la revista 7 Días. La sección Para él, para ella, para todos. Modas para hombres y mujeres. Fotitos leyendas y sus respectivos textitos. Después llegó Regina Seoane. Con ella durante un buen rato hicimos las páginas de modas de 7 Días.

-¿Qué satisfacción te ofreció La Prensa ó 7 Días?

-La satisfacción de trabajar con libertad. Me sentía cómodo. Don Pedro, el director, me permitió laborar con suma libertad. Me dio todas las facilidades y espacios para desarrollarme como fotógrafo y como responsable de toda una sección.

-Pedro Beltrán está asociado a la historia de los medios impresos en el país y en América Latina.

-Pedro Beltrán, además de ser el director de La Prensa, era el profesor, era el maestro… Una excelente persona. Me apoyó mucho.

-Luego vino el período de gobierno de Velasco y la expropiación de los medios. ¿Qué recuerdas de esta época?

-Fue difícil. Cuando tomaron La Prensa me quedé un rato. Seguí laborando.

-¿Qué pasó después?

-Viajé a Costa Rica. Recuerdo que antes hice las fotos de los quince años de la hija del embajador de Costa Rica. Doña Rita, la abuela, vio mis fotos, le parecieron lindas y me dijo que si se me ocurría viajar a Costa Rica la visite para que me presente a sus sobrinas. Visité Costa Rica y doña Rita me presentó a sus sobrinas, sus nietas, a quienes fotografié. Empecé a trabajar con ellas. Todas complacidas con las fotos. Durante mi segunda visita publiqué en el diario Excélsior.

-¿Modas?

-Modas, un poco de sociales, arte urbano, personajes de la calle.

-Tantas décadas de trabajo en el campo de la fotografía periodística. Hablemos de personajes…

-No acabaremos nunca. Retraté a una serie de personalidades. Presidentes, ministros, embajadores, modelos, actores, actrices, directores y directoras de cine, pintores, pintoras… La lista es vasta.

-¿A quiénes recuerdas?

A Coppola,  Sarita Montiel, Julián Schnabel, Humberto Solás… Durante mi vista a Cuba para el Festival de Cine de La Habana.

-Cuéntanos sobre tu amistad con Doris Gibson, un ícono del periodismo peruano.

-Conocí a Doris en Arequipa. En ese momento trabajaba en 7 Días. Nunca había hablado con ella hasta que la vi pasar por uno los portales de la Plaza de Armas. Se me acercó y me consultó si elaboraba las páginas de 7 Días. Le dije que sí. Me invitó a tomar un café.

-Así nació su amistad…

-Sí… Después de ese café empezó nuestra relación amical. Almorzábamos juntos. Tomábamos el café durante nuestras pláticas. Nuestra charla era de trabajo y de amistad. En casa de Doris conocí a Francisco Igartua. Paco para los amigos y periodistas. Empecé a trabajar en Ellos y ellas.

-¿Cuál fue tu vínculo con la histórica revista Oiga…?

-Me enteré por medio de Carmen, una amiga que estaba a punto de salir de la revista, que Paco necesitaba a una persona más en Oiga. A Paco lo veía con frecuencia en los almuerzos de Doris. Sabía quién era. Igual yo. Lo busqué y me acogió para trabajar con él. Me preguntó cuánto ganaba. Le dije la suma y me duplicó el sueldo.

-¿Qué tal tu experiencia en Oiga?

-Bien hasta que me dio la chiripiolca y me salí.

-Ahora estas en Expreso como articulista.

-Nada de articulista, soy paginista… Tengo una página a mi cargo y escribo sobre diversos temas. Para quienes desean leerme todos los lunes salen mis artículos en la edición impresa.

-Roberto hay un punto admirable en tu labor como fotógrafo. Sigues batallando con la cámara.

-Sí, sigo haciendo fotos. Tengo un proyecto para una nueva exposición. Es sobre Arequipa. Retratos de los patios, las calles, el color de Arequipa.

-¿Por qué no lo presentas a una galería?

-Porque no tengo aún una propuesta concreta para hacer la muestra.

-Aprecio una variedad de cuadros en tu casa. ¿Eres coleccionista también?

-No me llamaría coleccionista porque no tengo un criterio de colección.

-Pero tienes una serie de cuadros.

-He comprado lo que he podido pagar y lo que me gustaba. Tengo a Sabogal, un retrato de Doris, y otros cuadros más…

Sobre el artista

Desde 1973 el fotógrafo Roberto Cores realiza exhibiciones de su trabajo fotográfico en galerías nacionales e internacionales. Ciudades como Roma, París, Londres y San José de Costa Rica, entre otras, han apreciado su arte. Asimismo, Ayacucho, Arequipa, Lima y Trujillo. Laboró como gráfico de las secciones modas, sociales y culturales en medios importantes como La Prensa y en las revistas 7 Días, Oiga y Caretas. Actualmente labora en el Diario Expreso en donde escribe todos los lunes sobre temas diversos vinculados a la fotografía.

Fotógrafo de amplia trayectoria, sus obras son reconocidas por intelectuales y artistas como Fernando de Szyszlo, quien sobre su trabajo dice: “La función de Roberto Cores como fotógrafo, como artista, es ahora señalarnos y fijar esos pedazos de muro, esas caligrafías, esos fragmentos a veces producidos por el azar y que a veces también se sienten como mensajes frustrados, cargados de contenido oscuro e indescifrable. Que si nos perturban es por el poder que tienen las imágenes de hablarnos sin que podamos poner en palabras lo que nos dicen, que finalmente es como si entráramos al reino de la pintura y de la música”.

 

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.