Pancho Guerra García: “Somos pocos los pintores de caballete”

Hace unos días, el destacado artista plástico Francisco Guerra García obtuvo el Primer Premio del II Concurso PopulArt de pintura rápida “Pintemos Bellavista”, certamen organizado por la asociación cultural PopulArt y la Municipalidad Distrital de Bellavista, que contó con la participación de 100 artistas procedentes de diversos puntos de país, quienes plasmaron en sus lienzos temáticas referidas al distrito de Bellavista/Callao.

Cabe destacar que obra pictórica del citado artista se argumenta en el tema de identidad nacional, la urbe y emblemáticos  personajes de nuestra cultura urbana y popular. Para charlar sobre su trabajo y sus proyectos Lima en Escena visitó a uno de nuestros más destacados pintores: Francisco Guerra García, Pancho para los amigos.

-Pancho, cómo sobrevive un artista en estas épocas. En estos gobiernos inestables. La experiencia de vivir en altas y bajas te da sabiduría para palear momentos duros… ¿no?

-Es un tema fundamentalmente de actitud. El pintor debe pintar para vivir finalmente de su pintura. Sin embargo, muchos de nosotros terminamos en la enseñanza. Enseñamos a personas las cuales harán lo mismo. Esto se convierte en una pirámide engañosa pero se debe continuar.

-La visibilidad de las obras y en consecuencia del artista es vital en un universo competitivo como el actual.

-El pintor debe de pintar y exponer periódicamente. Algunos colegas no pintan o pintan de cuando en cuando. Al no producir no tienes obras. En este oficio debemos de exponer y visibilizar nuestras obras con frecuencia. Actualmente hay diferentes formas de exponer. La vía más rápida es mediante el uso de las herramientas que te facilita el internet o las redes sociales. Mis obras las vendo a través de mi cuenta personal o mi fanpage de Facebook.

-¿Cuál es la mecánica? ¿Cómo comercializas tus obras?

-Las cotizo y vendo de acuerdo al formato. Los precios varían de soles a dólares. Tengo trabajos desde trescientos soles. Son precios accesibles. No tengo vergüenza de exponer los cuadros y anunciar que están en venta. En una oportunidad puse remato. Me escribió una chica para preguntarme porque ponía “remato”.

-¿Qué le respondiste?

-Que no tenía problema en rematar algunas de mis piezas de arte. Necesito hacerlo. Vender también es parte de nuestro trabajo.

-Las obras de arte se comercializan en todas partes del mundo. No me imagino pintar un cuadro para guardarlo.

-Todos los pintores venden sus cuadros. El campo artístico es difícil en el tema de negocios. En el caso estrictamente del artista es dificultoso e interesante al mismo tiempo porque finalmente el pintor hace lo que quiere. Trabaja en su pasión, en lo que le gusta.

-Eres un artista consolidado. Cuentas con obras significativas como el Señor de los Milagros, Ekeko, Sarita Colonia, El perro calato, El Escudo Nacional y el gigante de Chambi. Asimismo has recreado espacios urbanos como Gamarra, La Parada, La Cachina. ¿Qué preparas en estos momentos?

-En estos momentos estoy replanteándome todo para sacar adelante mi taller. Continuar con las clases en San Felipe es importante. San Felipe es una comunidad interesante, es un sitio arquitectónicamente hermoso, bello, tiene todo, hay un público interesantísimo, contamos con algunos artistas también. Deseo mantener mi taller aquí y moverlo para llegar a distritos como Magdalena y Miraflores.

-Y en lo referido a tu producción pictórica. ¿Algún proyecto?

-Me interesa hacer una muestra sobre el Barrio Chino. Ya tengo las imágenes. Me gustaría jugar con todo su colorido arquitectónico, el horóscopo de los animales, en fin. Imagino que lo iré trabajando progresivamente y lo expondré en un par de años.

-Sarita Colonia, es un personaje popular que inspira a todos los artistas. Pintores, músicos, escritores… En tu caso en particular, ¿por qué Sarita?

-La exposición que hice sobre Sarita fue en el 2016, un año fuerte para las mujeres. Año de la gestación de “Ni una Menos”. Hablar de Sarita es hablar de la mujer acosada, violentada, violada. El gran milagro de Sarita justamente fue defenderse de los hombres que la estaban acosando.

-Un episodio, una leyenda, que la convirtió en Santa.

-Totalmente. Ella es la Santa de los que no tienen trabajo, de los que están en la cárcel. De alguna manera Sarita desplaza a la Virgen del Carmen, que era como el himno del Ejército.

-La ciudad es también un elemento recurrente en tus pinturas.

-Sí, pinto la ciudad, los carros, los ómnibus y mi pintura se llena de elementos, de color y de líneas. También tengo una sección de dibujos eróticos, desnudos de mujeres.

-¿Planeas armar una exposición sobre estos dibujos eróticos?

-A través del Facebook publiqué un dibujo de esta serie. Me gustaría hacer una exposición con todos estos trabajos. Ahora es más frecuente destacar el arte erótico. André Pereira, por ejemplo, es un gestor cultural de La Sala. Su trabajo se moviliza alrededor de ese tema y es mucho más fuerte y visible.

-Algunos artistas amazónicos también abordan el erotismo en sus pinturas.

-Claro. Gino Ceccarelli es un extraordinario pintor. Trabaja sirenas, sus desnudos son naturales. A propósito del tema de los cuerpos, siempre trabajé los desnudos, el fútbol también. En el año 1997 hice una muestra sobre fútbol.

-Tu relación con el fútbol no es una moda ni responda a la coyuntura.

-No. Mi relación con el fútbol es vieja. El fútbol es un deporte enriquecedor para los pintores. Particularmente en mi caso. Está en el color, en las líneas… Ayer justamente hice un trabajo sobre el fútbol. Puse mis cámaras, filmé el proceso, elaboré el video y lo colgué. Después de hacer el posteo observé que más de 700 personas lo visitaron. Algunos compartidos. Me parece formidable todo lo que te permite las redes sociales.

-Pancho, ¿es posible trabajar arte y negocio de la mano?

-Por supuesto. La fórmula es trabajar mediante las redes sociales. Exponer y vender en red.

-Te lo pregunto porque pese a vivir en pleno siglo XXI persiste este prejuicio de pensar o decir que del arte no se vive.

-No gano como para ir al mundial de Rusia pero puedo vivir tranquilo y seguir adelante como pintor. Es decir, cuesta, es difícil, sin embargo, no imposible. No puedo dejar de pintar. Vivo de la pintura. La pintura, como disciplina artística, como oficio, es además tu medicina. Te cura de tanta neurosis, te calma, te tranquiza, te hace pensar… La pintura es tu pan. No todos los oficios te ofrecen satisfacción. Algunos pintores la sufrimos pero de alguna manera somos felices pintando.

-¿Qué nos puede decir tu ojo del ejercicio de las artes visuales en la actualidad?

-Justamente le escribí a una persona sobre cómo me siento frente a las nuevas formas de desarrollarse en el campo de las artes visuales.

-¿Y cómo te sientes?

-Como un guardián de fuego, una especie en extinción. Somos pocos los pintores de caballete. En la actualidad no se pinta en caballete y yo tengo ocho caballetes. Ahora la tendencia es el trabajo conceptual. Me parece interesantísima la performance, las instalaciones, sin embargo, soy de la idea que la pintura se mantenga y se relaciones con el ciudadano. La pintura es como la madera está ahí solo hay que trabajarla. Cuando uno pinta al óleo siente el olor de los colores… Es como oler carnecita de chancho. Ahora aparecen estos grabados digitales, estas impresiones, te acercas a la obra y observas un vinil pegado. Es válido pero sigamos pintando.

-¿Qué destacar de estas nuevas tendencias o prácticas?

-Más que las tendencias o prácticas me interesa destacar los concursos de pintura rápida. Son interesantísimos. Participé en el de San Juan de Lurigancho en donde participaron como cuarenta pintores. Pintaban extraordinario en vivo, en directo, en el momento. Es una interesante manera de difundir tu pintura, tu pueblo y tus pintores. Todas las municipalidades deberían promover estos certámenes. Acabo de participar y ganar un concurso que se realizó en Bellavista.

 

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.