Julio cultural y librero

El mes de julio se caracteriza por la cantidad de eventos culturales que se despliegan. Al ser un mes emblemático por la celebración de nuestra independencia, históricamente muchas actividades de la vida urbana giran en torno al 28 de julio

Es así que las vacaciones académicas de medio año suelen verse acompañadas de estrenos de obras de teatro, circo, conciertos, exposiciones y en las últimas décadas por el evento cultural editorial más importante organizado por la Cámara Peruana del Libro, la FIL LIMA2018.

Año a año la citada feria se ha convertido en un ecosistema que no sólo activa el mundo editorial, si no que impacta e influye en otros ejes, como el artístico y el profesional. Y ha generado además, espacios de conversación para temas relevantes en el Perú actual. Dentro de ella se gestan iniciativas para involucrar al público en concursos como “Roma con Valdelomar” de la Fundación BBVA, cuyo fin es homenajear y revivir el interés por la obra del poeta peruano y fomentar la lectura masiva de la poesía.

En contraparte a la FIL 2018, se genera otro espacio que enriquece la escena literaria limeña: la Antifil 2018, iniciativa alternativa, pues promueve arte y cultura al alcance de todos con la gratuidad de la entrada y el apoyo abierto al artista o editor independiente.

Pero el espacio cultural generado este año en el mes patrio se ha visto enriquecido por otras actividades que debemos mencionar: Imaquinario 2018, que es el Encuentro Internacional de Ilustración y el primer Festival de Cómic en Lima. Todos son esfuerzos que deben ser tomados en cuenta pues la promoción de la diversidad cultural es vital para el desarrollo de un país.

Sin embargo, para hablar de las oportunidades de mejora de cara al bicentenario de nuestro país, aún nos falta recorrer un camino importante en la descentralización de las actividades culturales. Lo que sucede en el mes de julio en Lima, aún no tiene referente en ninguna otra ciudad peruana. Arequipa ha dado grandes pasos siendo la sede ya por 3 años del HAY Festival que tiene como objetivo generar diálogo, inspirar, entretener. Por su parte, Cusco empezó el año pasado con la misma iniciativa, pero con un formato reducido. También debemos mencionar a Trujillo como sede del Concurso Nacional de Marinera Norteña. Pero la lista es muy corta aún. Adicionalmente, la educación pública, con sus carencias sigue siendo el talón de Aquiles en la política nacional para construir una sociedad que respete, valore y cultive su diversidad cultural.

Aún tengo la esperanza de que podamos ser un país, que desde todas sus instancias; gobierno central, municipal y distrital, fomente y desarrolle sus manifestaciones culturales; que la difusión de disciplinas artísticas y tradiciones no sólo sean responsabilidad del Ministerio de Cultura, si no que sean un factor crítico de éxito real para diversas instancias como el Ministerio de Educación, Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables por mencionar algunas.

Aún tenemos tiempo para llegar al Bicentenario haciendo realidad esta frase que es la visión del sector cultura del gobierno: “Perú, país milenario que vive, reconoce, valora y construye su diversidad cultural, como base de su integración y desarrollo sostenible”.

Romina Paredes

Profesional de Marketing Management. Experta en planificación estratégica, marketing digital y comunicaciones integradas de marketing. Es Gerente de Mercadeo Regional de Cisco Systems para la región (América Central, el Caribe, Perú, Ecuador, Venezuela y Bolivia). Dirige Lima en Escena.